Gracias Scott, pero NO es suficiente

Gracias Scott, ¿qué haríamos sin ti? ¿Cómo podríamos combatir la injusticia y la indignidad sin tus tweets, tus post y tus comentarios en Facebook? ¿Cómo avanzar en la defensa de los Derechos Humanos sin tu inestimable ayuda desde el sillón y la pantalla?

Esto es lo que parece decirnos el fabuloso sketch de Saturday Night Show. En tiempos de Trump quejarse con mando a distancia no es suficiente.

Gracias Scott por tu NO decidido ante las amenazas globales y tu apoyo virtual a las diferentes causas. Eres el poder emergente como reflejaba la portada de la revista Times hace unos años, quizás engroses las cifras del ingente número de ciberactivistas o ciber voluntarios.

Gracias Scott, pero NO es suficiente. Nuestra experiencia en voluntariado nos muestra que no hay solidaridad efectiva con lo global que no se exprese en la realidad local. No creemos que sea posible un cambio social sostenible sino arraiga en la transformación personal.

Gracias Scott, pero NO es suficiente. Como señala Adela Cortina “sin conversión profunda del corazón, personal e intransferible, no hay tampoco transformación del mundo que sea durable. Importa ir a la raíz, y la raíz de los cambios, el suelo en que arraigan, es el interior de cada persona. Urge pues, recuperar la vida interior, crear formas de vida con amplio espacio para la reflexión, la oración, el contacto con el Espíritu, sin el que no hay vida, ímpetu, fuerza vital, autenticidad ni dinamismo”.

Una imagen del sketch

Es una alegría que cuando llegues a casa o en un rato de descanso consultando las redes te indignes y firmes de nuevo y prestes tu voz y tu nombre a los movimientos de resistencia. Pero necesitamos que te impliques, boga más adentro Scott, y que te compliques cotidianamente y que lo hagas en comunidad. Como anima la encíclica Laudato Si, que está siendo divulgada de manera magnífica a través de este decálogo.

Necesitamos una “revolución valiente”, un nuevo estilo de vida y poderlo gestar desde la conversación, con nuestro entorno más próximo y en los ámbitos donde vivimos, y desde la conversión, interna, para construir el mundo nuevo. Que nos involucremos en todas las facetas: al consumir, al movernos por la ciudad, votando, en relación con nuestros hábitos, en nuestras relaciones cotidianas.

Porque además del no hay que construir el SI, y hacerlo socialmente, de manera vinculada, enraizada con otros movimientos y otras causas como argumenta en su último libro la activista Naomi Klein (“Decir no. No basta”). No es el momento de quedarse en el sillón, es la hora de la audacia y de “dar el salto”, título de un manifiesto que promovieron en Canadá representantes de movimientos indígenas, sociales, ambientalistas y religiosos.

Y así lo expresa y lo vive Teresa, alumna del colegio San Estanislao de Kostka de los jesuitas en Salamanca, en el reciente acto de la Campaña Mundial de Educación. La SAME nos enseña que tenemos derecho a la educación y la obligación de luchar para que ese derecho se cumpla globalmente y se ejerza también localmente.

Teresa en el Congreso de los Diputados

En su fabuloso discurso en el congreso, Teresa explica todo lo aprendido sobre el derecho a la educación al compartir esta defensa con personas con discapacidad. “Con la intención de aproximarnos a los problemas de nuestra ciudad y no idealizar con aquellos que sin el apoyo gubernamental nos quedan muy grandes (ojalá que algún día podamos hacerlo), invitamos a las asociaciones locales de personas con discapacidad a compartir con nosotros un día en el que la inteligencia se mide por la ayuda ofrecida y el esfuerzo entregado”.

De hecho, en este tejido social y de participación para la defensa del derecho a la educación, desde hace años Plena Inclusión, la plataforma de las entidades que promueven los derechos de las personas con discapacidad está involucrada en la Campaña Mundial de Educación CME. Necesitamos alianzas globales y locales para dar el salto, firmar y tuitear gritando nuestro NO, y estar firmes en nuestros compromisos concretos para construir nuestros Síes.

Como compartía Teresa en su discurso “aprendemos que la educación es un puente construido con nuestras manos, las de todos. Nosotros no nos vamos a soltar, porque hay muchas vidas sobre el soporte, pero necesitamos su ayuda, la de los organismos e instituciones públicas, necesitamos más manos. Juntos crearemos estructuras mayores, capaces de sostener a toda la ciudadanía”.

Levántate Scott y sal a las plazas.

David Alonso Montes es director de Personas y Organización en Entreculturas @Davidalonso2010

Fotografía: David Alonso

admin

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