El día de las personas cooperantes, ¿de todas?

Se celebra el día de la cooperación, el día de las personas cooperantes pero el voluntariado internacional sigue viajando en el furgón de cola de la cooperación española. Quizás en nuestras retinas tenemos imágenes de personas voluntarias en diferentes lugares del mundo, en contextos humanitarios y en realidades de desarrollo. Algunas de esas fotos serán en blanco y negro porque el voluntariado internacional es en nuestro país una realidad de más de cincuenta años.

Llega un día de celebración pero seguimos sintiendo que la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) como órgano rector del conjunto de la cooperación no cuenta con este colectivo en el marco de la política de cooperación, ni existen programas específicos de voluntariado, ni un registro de entidades, ni medidas de fomento.

Envidiamos la relación que las agencias de desarrollo de Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, Suecia, Francia o Alemania tienen con las entidades que promueven el voluntariado internacional. Es una vía clara de sensibilización, concienciación ciudadana y una escuela universal de interculturalidad y compromiso.

La inclusión del voluntariado internacional en la Ley de Voluntariado supuso un cierto reconocimiento de esta modalidad pero lo hace descontextualizando y descolgando al voluntariado internacional de la propia cooperación al desarrollo. Sin la referencia del marco de cooperación internacional y sin afectar a los garantes de derecho como son las propias administraciones regular la propia figura carece de sentido, o peor, puede ser contraproducente en términos de exigencias excesivas y de burocracia.

En el borrador de reglamento de la propia ley los derechos legítimos de las personas voluntarias se hacen depender en exclusiva de las obligaciones de las entidades que promueven el voluntariado, que generalmente no son grandes organizaciones sino entidades de tipo medio, pequeño, que sostienen heroicos programas de voluntariado como una herramienta única de gestar agentes de ciudadanía global. Se incluye, por ejemplo, coberturas sanitarias en el seguro comparables a las del seguro que establecía el Estatuto de Cooperantes, pero en este caso, sin ningún tipo de ayuda y sin un marco que promueva el voluntariado internacional.

Tenemos muchos rostros, lugares e historias que son parte de la intrahistoria de lo mejor cooperación fraterna. Ojalá que la sociedad, las instituciones y legisladores reparen en ello. Podríamos comenzar hoy mismo.

David Alonso Montes es director de Personas y Organización en Entreculturas @Davidalonso2010

Fotografía: Entreculturas

admin

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