Cinco películas sobre la trata de personas

La trata de personas es un fenómeno claramente vinculado a la inmigración, especialmente en los países desarrollados como España. El comercio humano tiene como fin principal la explotación sexual, y en menor medida la laboral y el tráfico de órganos. Mueve cerca 35 mil millones de dólares en todo el mundo, es el tercer negocio clandestino más importante tras el de las armas y las drogas.  Se calcula que 3 millones y medio de personas, en un 80 % mujeres y niñas, son las víctimas de esta siniestra actividad, una versión moderna de la esclavitud. Y con una arista compleja como es la de la violencia, física y psíquica que siempre acompaña al fenómeno.

El cine, como todo arte reflejo de la sociedad en el que se desarrolla, ha mostrado esta realidad a través de notables películas y documentales. Os proponemos cinco para estas semanas veraniegas, donde el ocio no está reñido con la denuncia ni la reflexión.

Chicas nuevas 24 horas
(Mabel Lozano; Argentina, Colombia, Paraguay, Perú y España; 2015)

A través del relato de cuatro mujeres que lograron sobrevivir y escapar de las redes de prostitución y comercio sexual, la directora española Mabel Lozano nos muestra con crudeza y realismo los mecanismos que operan en la trata de mujeres. Y lo fácil que resulta crear y mantener este tipo de negocios.

Para quien esto escribe, a pesar de sus trucos y ficciones, es el mejor documental cinematográfico que hoy podemos ver y utilizar para denunciar y sensibilizar contra esta lacra de violencia y explotación. De obligado visionado.

Trade
(Marco Kreuzpaintner; México, Alemania y EE.UU.; 2007)
Seguramente será una de las más comerciales y conocidas producciones que ha tratado el tema del comercio de personas y su relación con la explotación sexual, por tener a Kevin Kline de protagonista y a Roland Emmerich de productor.

La película nos cuenta cómo Adriana, una niña mexicana de 13 años, es raptada por una red de proxenetas que subastan a jóvenes en internet. Jorge, el hermano adolescente de Adriana y un policía norteamericano, que también ha sufrido una desaparición semejante en su familia, emprenderán una frenética búsqueda de la chica antes de que sea vendida y desaparezca para siempre.

Aunque cruda en su temática, se deja ver sin ser una obra redonda. Buena excusa para ser conscientes de cómo se mueve este asqueroso negocio.

Las elegidas
(David Pablos; México; 2015)

Basada en un relato de Jorge Volpi, nos muestra sin caer en tremendismos ni vacuas sordideces el drama de unas adolescentes que son captadas y secuestradas para ejercer la prostitución. Aquí los criminales no están regidos por una mafia rusa o un gran cartel mexicano,  sino que son un clan familiar, que utiliza a sus hijos varones adolescentes para enamorar a unas chicas que terminan  en el callejón sin salida que les lleva del enamoramiento al rapto, a la violencia, al chantaje y a explotación.

Con unas dosis de ternura y lirismo desacostumbrado en este tipo de dramas, la película merece un visionado reposado.

Eden. Gritos en el silencio
(Megan Griffiths; Estados Unidos; 2013)
Interesante película dirigida y protagonizada por mujeres, en la que se nos narra una historia inicialmente conocida -adolescente secuestrada y obligada a prostituirse- pero que tienen un desarrollo singular, lleno de grises y dilemas morales.

La historia real de Hyun Jae, una chica americano-coreana atrapada por una red de tráfico de mujeres y droga, que para sobrevivir se adaptará y logrará adquirir ciertas cuotas de poder dentro de la organización mafiosa, apoyándose en uno de sus proxenetas.

Tráfico humano
(Christian Duguay; Estados Unidos; 2006)

Una joven rusa es engañada por un proxeneta que le ofrece trabajar en una agencia de modelos neoyorquina. En realidad, la agencia es una tapadera de un negocio de prostitución en donde las supuestas modelos terminan siendo esclavizadas

Recomendación para los más palomiteros y aficionados al cine de entretenimiento. Película que cuenta con varias versiones y remakes, denuncia sin renunciar al espectáculo made in Hollywood. Actores conocidos -Mira Sorvino, Donald Sutherland y Robert Carlyle- y con un metraje que la convierte en miniserie de televisión sin nada singular, pero muy fácil de digerir.

 

Chema González Ochoa es historiador, periodista y cinéfilo. Trabaja como director de programas en la Fundación SM

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